La edad del flamenco

LA EDAD DEL FLAMENCO

Aunque en la Bética se tengan referencias de la danza y el canto por los historiadores y cronistas desde la época romana, no podemos pensar que ya entonces Telethusa bailara por alegrías o Ziryab afinara por tangos. Obvio es que Andalucía es tierra acta y fácil para la música, pero el flamenco como estética diferenciada no tiene más de dos siglos y medio, y tal y como lo entendemos y disfrutamos hoy, no más de siglo y medio.

Después de los Reyes Católicos, de la expulsión de moriscos y judíos, las repoblaciones castellanas, la Inquisición y tantas proclamas y pragmáticas, las gentes del sur cambiaron mucho en su folclore. Los cantos y bailes populares, lenta y progresivamente, iban ganando en variedad en razón de su mosaico étnico o enclaves biogeográficos. A partir del reinado de Carlos III hay una mayor apertura para las manifestaciones populares y se permiten ciertas licencias a la plebe.

En esa época, van apareciendo ya algunas noticas sobre una nueva forma de bailar fandango, el polo o la zarabanda es referida por José Cadalso en sus Cartas marruecas en 1789. Estébanez Calderón, en 1846, edita su Asamblea general de los caballeros y damas de Triana, y en 1847, Escenas andaluzas, donde ya existen unas gitanerías capaces de vender el arte y una clientela para sostener tales establecimientos. Los cafés cantantes empiezan su trayectoria en 1947 (Café de los Lombardos según Blas Vega), y es a partir de esa época cuando definitivamente se consolida el arte flamenco con la decisiva colaboración del genial cantaor Silverio Franconetti.

En los cafés cantantes se funden el arte de las gitanerías de Triana, Cádiz, Jerez, Los Puertos y el Sacromonte granadino, con los bailes de palillo de las academias de los hermanos Barrera, los bailes de candil y la escuela bolera, para generar una nueva estética musical que se denominaría flamenco. Por consiguiente, no se puede hablar con propiedad de este incomparable y peculiar arte, como disciplina propia, hasta que se consolida en los cafés cantantes a mediados del siglo XIX.

 

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